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Murió el estibador abandonado por la obra social de los Corvalán

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Emliano Orlando Villalba, estibador de la Terminal 5 del Puerto de Buenos Aires, falleció tras haber estado semanas en coma por COVID-19, situación límite a la que llegó después de haber sido abandonado por la obra social Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) que maneja el clan Corvalán. Su esposa anunció que irá a la justicia y corre la indignación en la comunidad portuaria.

El escándalo anunciado por Notitrans terminó de la peor manera. Esta semana se conoció la triste noticia del fallecimiento de Villalba, delegado conocido como “el villa” por sus compañeros y padre de un joven de 19 años y dos niñas de 15 y 3 años de edad. El repudio generalizado de los trabajadores del sector, la comunidad portuaria y los medios de comunicación gremiales apunta a la conducción del SUPA de Capital Federal y Dock Sud, Juan Corvalán y su familia, por haber librado a su suerte a Villaba cuando contrajo el virus del COVID-19.

El estibador se encontraba en “Coma 4” y el testimonio tanto de su esposa como de sus compañeros señala que la obra social del gremio, la OSPA, “le negó su carnet”; seguidamente hizo lo mismo con la ambulancia de urgencia que requirió previo a su internación. La situación había sido denunciada por diversos audios de WhatsApp de su esposa, Paola Hanz Plata, que viralizaron los trabajadores indignados con el crudo relato de las múltiples trabas que tuvo que atravesar en el momento crítico de requerir atención médica, ante la desidia de quienes manejan hace años la salud en el gremio.

Allí, la esposa del estibador fallecido cuenta que al llamar a la OSPA, “a cargo de la hija de Juan Corvalán, Secretario General”, en un cuadro de suma urgencia “me atendió una chica que me dijo que en el transcurso del día iba a venir una ambulancia”, lo que provocó su enojo ante la incomprensión que estaba recibiendo. Fue así que ella misma tuvo que llevar inconsciente a la clínica Constituyentes, donde fue internado.

Para sorpresa e indignación de los portuarios, en el momento que el cuadro de Villalba empeoró fue cuando aparecieron los Corvalan: primero para cubrirse legalmente, según explicó su esposa, y más tarde con el fin explícito de culpabilizar a Villalaba de haberse contagiado en “una reunión en contra del sindicato”, acusación realizada por el mismísimo Diego Corvalán, Secretario Gremial del SUPA e hijo de Juan, en un llamado telefónico a la mujer ahora viuda.

Los principales medios gremiales se hicieron eco de la triste noticia.

Paola Hanz Plata ya anunció en redes sociales que iniciará acciones legales contra la OSPA y que ya pidió a la compañía telefónica detalle de la cantidad de llamados y su duración para sumar a la causa. Asimismo, los trabajadores portuarios repudiaron al clan Corvalan tanto por el abandono que hizo de Villalba como por el desamparo al que los libra en medio de la pandemia la obra social, que tiene a las hijas del Secretario General, Laura y Roxana, como Supervisora y Gerente General respectivamente. Hace pocos meses se supo que “con lo que pagan los afiliados, Corvalán se mudó a una mansión que construyó en La Plata”, según publicaron los portuarios en redes sociales.

Bronca e indignación en la comunidad portuaria contra el clan Corvalán.

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