El Canal de Panamá por sobre la propia vida

Ricaurte Vásquez,a dministrador  de la Autoridad del Canal de Panamá. Illya Marotta, sub- administradora.

Si bien la frase no es una textual emitida por los funcionarios de la vía interoceánica, pero si implícitamente recorre los pasillos del lugar tras tomar estado público las declaraciones y acciones institucionales de Ricaurte Vásquez, Administrador  de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), y su ambiciósa sub- administradora, Illya Marotta.

El ejemplo claro fue el spot institucional emitido por la funcionaria Marotta , que trajo a colación el antecedente los miles de trabajadores muertos por el mosquito de la malaria, que diezmó la fuerza laboral a principios del 1900 cuando se construía el Canal. El siniestro mensaje institucional hizo una directa relación entre el pasado y el presente con el COVID-19, bajo el mensaje “dar la vida por la patria”. Corrección: cuidar el negocio, el trabajador no importa.

Esto se ve en el plan de trabajo para el personal operativo, exceptuando a los prácticos, que es de siete días corridos trabajando más de 12 horas, seguidos de otros siete días consecutivos en los cuales se puede convocar a los trabajadores en cualquier horario o memento. Ósea 14 días sin respiro.

“Este esquema es  una locura y  está agotando a todo el personal. Los tiempos de exposición a una fatiga extrema ya los estamos viendo. El mensaje es el mismo: el canal no puede parar, nos dicen”, sostuvo un trabajador embarcado.

Pandemia: el Coronavirus llegó para quedarse

Vásquez, ya confirmó que hay 20 colaboradores con COVID-19, la mayoría pertenecientes a áreas operativas del Canal de Panamá. De estos 20 casos en la ACP, 15 están en aislamiento domiciliario y 5 hospitalizados.

“Le dije a los colaboradores: que no se da un negocio, lo podemos recuperar, que si no pasó un buque lo podemos recuperar, pero si se muere un colaborador no lo podemos recuperar”, indicó al Administrador de la ACP, en una entrevista de TVN Noticias.

Para los trabajadores, las declaraciones de los funcionario son un canto de sirena. De los veinte infectados la mitad es de la fuerza laboral de los remolcadores. Un grupo pequeño pero indispensable para el tránsito de los buques en la nuevas exclusas.

Hoy la pregunta es ¿Hasta dónde el Canal está forzando la situación y exponiendo a sus fuerza laboral?. Para afuera dicen que lo más importante es la vida y la salud de los colaboradores de la vía interoceánica. Pero el mensaje interno es remarcar el impacto económico, y que las operaciones no se paran. Los muertos inexorablemente aparecerán.

Por su parte del  portuario Argentino Roberto Coria, presidente del Comité Regional de la ITF expresó por Panamá  que: “Los trabajadores portuarios se vienen exponiendo, toda vez que la actividad que desempeñan es un servido esencial, en el marco de la pandemia del COVID-19, para mantener las cadenas de suministro en movimiento y garantizar el abastecimiento de productos esenciales a la población, pero no pueden jugar con la vida de la gente” agregó el dirigente.

Coria, quien es secretario general del Sindicato de Guincheros y Maquinistas de Grúas Móviles de la República Argentina aseguró que solo “la unidad  de los trabajadores  como vimos en Colombia puede frenar los atropellos empresarios. Deben entender que la vida no está por encima de generar más ganancias a cualquier costo. Acá no se salva nadie sólo, la vida está en juego”, argumentó.