Antares, una naviera sin sensibilidad social

En el marco del conflicto laboral con las navieras desatado la semana pasada, quedaron algunos hechos dramáticos que mostraron la falta de sensibilidad de algunos empresarios del sector. La posición que asumió la empresa Antares Naviera S.A., merece ser contada.

Todo se dio entre la puja de la Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA) y el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU). El reclamo de  los trabajadores por paritarias atrasadas y la negativa a modificar los convenios colectivos enfureció a los empresarios.

El Ministerio de Producción y Trabajo entendió que el envío de correos electrónicos dando la orden de despedir a tripulantes del SOMU era suficiente para dictar la Conciliación Obligatoria. Para el SOMU, sus afiliados en las empresas estaban ajustados a legislación vigente, pero igual acataron y ahora restan varias semanas por delante de negociación. Para algunos letrados, la resolución puede leerse como forzada. Como sea, atrás de un conflicto siempre hay historias por contar.

La dura historia de un trabajador como símbolo del conflicto

Martín Badia, afiliado al SOMU, fue uno de los tantos trabajadores que recibió la noticia de que era despedido, y se desmoronó . El obrero embarcado decidió escribir una carta de puño y letra  desde el buque de la empresa Antares Naviera S.A., para contar la situación dolorosa que ese día le tocaba afrontar si era despedido.

Notitrans accedió en forma exclusiva a la extensa carta y refleja ahora sus tramos más salientes. Martín tiene un hijo con parálisis cerebral, Santino, y la empresa, aún con conocimiento de la situación, decidió despedirlo pese a conocer su situación personal, en un claro mensaje  que no puede leerse sino cómo de disciplinamiento para la tripulación.

“Tengo un hijo hermoso de diez años de edad que tiene parálisis cerebral. Con mi esposa, hace dos años, iniciamos una campaña solidaria para recaudar fondos para poder realizar un transplante de células madre llamada “Todos por Santino”, para mejorar su calidad de vida” expresó Badía, afligido ante la posibilidad de perder el empleo.

En la nota destaca  que si bien la  empresa conoce la situación “me ofrecieron en su momento toda la ayuda y que cuente con ellos para lo que fuera. Sin embargo, tiempo después, y con fecha 31 de enero del 2019, enviaron una carta al capitán del buque diciendo que yo quedaba despedido” agregó en relación a  la situación de días pasados que generó el repudió de todo el SOMU por la particular situación que vive el trabajador.

En su escrito, Badia se pregunta: “¿Lo habrán hecho pensando en ayudar a un trabajador? Ellos solo piensan en enriquecerse a toda costa sin importar a quien dejan sin trabajo”, sintetizó sin dejar fugas de sentido.

Un padre que lucha por la vida de su hijo

El tema con el trabajador ya tiene historia, y en su escrito comenta que anteriormente fue despedido y reincorporado por la empresa, a raíz del gasto de alrededor de 100 mil pesos que debe afrontar por el tratamiento de células madre para su hijo Santino.

“Hoy soy uno de los tantos compañeros que recibimos la misma notificación de despido. Así amedrentan a los trabajadores estando embarcados y con nuestros familiares en tierra, son unos cobardes” destacó y agrego: “los trabajadores decimos basta de atropellos, vamos a seguir luchando por nuestros puestos de trabajo, mejores condiciones laborales y mejor escala paritaria. El SOMU está más unido que nunca”, concluye la carta que fue tomada como un aliento a no ceder para otros trabajadores embarcados.

Que no se repita

Hoy, Martín Badia trabaja pero el conflicto sigue abierto. Cabe destacar que tampoco es la FENA la responsable de las “acciones de disciplinamiento” que las empresas afiliadas realizan bajo su exclusiva competencia. Pero sería bueno que tomen nota para incluir esta historia de vida en sus políticas de Responsabilidad Social Empresaria. Para que no ocurra de nuevo.

Ahora, este hecho humano creemos mereció ser contado porque atrás de cada trabajador hay una historia. Los trabajadores no son un mero número en un cuadro de Excel. Martín y Santino Badia son seres humanos demostrando ser luchadores de la vida.