12.6 C
Buenos Aires

Transporte escolar en crisis, solo funciona el 40%

MÁS NOTICIAS

Más allá de los problemas de la Educación pública y privada durante la pandemia, sorprendentemente el sector sigue sin recibir ayuda gubernamental. El servicio no solo sufre por la desaparición de la demanda, por si no fuera suficiente, una nota del portal de negocios iProfesional.com. confirma que el sector mantiene precios de 2019. Habituales prestadores de servicios en las movilizaciones y protestas, ahora son ellos los que evalúan una movilización para reclamar ayuda oficial.

Sin presencialidad en escuelas públicas y privadas, los trabajadores del transporte escolar sufren una crisis nunca jamás imaginada. Según testimonios aportados por los mismos trabajadores y empresarios del sector, el servicio de transporte atraviesa la crisis más dura de su historia y no hay changa ni paliativo que los ayude.

Hay días que parece que todo va  a volver a la normalidad, pero no, vuelta atrás, otra vez, nada de presencialidad, nada de trabajo, otra vez a esperar, ni siquiera a pelearla. Mientras tanto, el alza de costos de mantenimiento y ausencia de auxilio oficial, son algunos de los factores que atentan contra la supervivencia de una actividad que entró en instancia de desaparición con la expansión del Covid-19.

¿Suena exagerado? De ninguna manera.

Habituales prestadores de servicio en movilizaciones y protestas, esta vez son ellos mismos los que saldrán a la calle a pedir por… lo que sea. La situación es realmente desesperante y no hay fecha de cambios o “normalidad”.

El golpe generado por la pandemia es indiscutible, dice el periodista Patricio Eleisegui que realizó el informe. De las 1.500 unidades que conformaban el bloque de transportes porteños en la Ciudad previo al coronavirus, a principios de año apenas si se mantenían algo más de 900 con matrícula vigente. Por ahora.

De ese total, indicaron al portal de negocios desde APOETA, la asociación que integra a los propietarios de transportes escolares en Capital Federal, hoy apenas el 40 % se mantiene operativo. La porción mayoritaria restante, dicen fuentes de la entidad, se agarran la cabeza y dicen “permanece estacionada en la calle”.

Lo siguiente del informe parece un cuento, de terror, claro. “La falta de recaudación que sufren las empresas del rubro es tal que, señalaron siempre desde APOETA, en estos meses se aceleró la venta de micros para su reconversión en casas rodantes o furgones. En el sector reconocen que, a diferencia de otros momentos, las unidades que ahora son reorientadas a esos fines tienen una antigüedad muy baja”.

“Estamos empezando a ver muchos micros transformados en casas rodantes, siendo que estas habían desaparecido en los últimos años. Si bien el ciclo normal para los colectivos era ese, ahora la tendencia se aceleró. Claro que ese no es el final de las unidades, pero sí el final para mucha gente que llevaba años en la actividad. Se pierde el trabajo y los colectivos, en la desesperación, se malvenden”, dijo al portal económico el referente de APOETA Pablo Camacho.

Por si no quedara claro, Camacho agregó que “hoy se están ofreciendo a la venta unidades muy buenas. Los micros que utiliza el sector son adquiridos de las líneas de colectivos, en algunos casos con sólo 10 años de antigüedad. Esas unidades, en muy buen estado, son las que están saliendo a la venta ahora mismo“.

El transporte escolar porteño recibió un nuevo mazazo en días recientes: el expediente que convertía en ley la inclusión de las empresas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) entre los actores que recibirán ayuda económica oficial volvió a comisión.

En concreto, sólo los transportistas del interior del país siguen dividiéndose el Fondo de Compensación al Transporte Público de 600 millones de pesos fijado por el Estado.

“Apenas se necesita la incorporación de un artículo, el 73, que amplía la ayuda para los emprendimientos en Capital y el conurbano. Lamentablemente, eso fue para atrás y ahora pasará por una nueva evaluación de la comisión de presupuesto. Nadie sabe cuándo se volverá a tratar el artículo. Mientras tanto, no hay ayuda alguna para las empresas“, comentó Camacho.

Es esa incertidumbre la que, expuso el entrevistado, alienta la posibilidad de una medida de fuerza cercana por parte del sector.

“No queríamos llegar a esto por la situación de contagios que se está dando. Pero estamos en una crisis muy grave desde hace mucho tiempo y lo estamos evaluando. Si se trata en estos días cercanos, no habría inconvenientes. Pero si se dilata, llevaremos a cabo la movilización“, anticipó.

Precios “pisados” y demanda caída

Nadie puede asegurar cuando se volverá a repetir esta situación. Nadie. Todo cambió, cuando vuelva “la nueva normalidad”, recién se podrá ver donde están parados en el sector. Angustiante.

Camacho definió como “crítica” la realidad del segmento a los de iProfesional.com. Explicó que la presencialidad vigente, que varía según la semana y funciona con horarios reducidos, cercenó la posibilidad de concretar recorridos.

“En tanto los chicos van a las aulas por burbujas, en diferentes horarios, no se puede realizar la actividad como antes. Estamos con los precios de 2019 y ni siquiera así mejora la demanda. Si cobráramos con los valores actualizados directamente no nos contrataría nadie. La pérdida de poder adquisitivo que sufren los hogares también se nota“, afirmó.

Según Camacho, la crisis actual que atraviesa el transporte escolar porteño es superior a los malos momentos sufridos, por ejemplo, en 2001. “Hoy el 60 por ciento de los colectivos está directamente sin circular”, remarcó.

A la par de la demanda caída y la ausencia de auxilio oficial, el referente de APOETA expuso a los costos operativos como otra variable que juega en contra de la supervivencia de las empresas del sector.

“Por poner un ejemplo: el precio de las cubiertas subió 100 % en lo que va de pandemia. Cada una cuesta alrededor de 80.000 pesos. Cualquier repuesto no baja de los 15.000 pesos y sin contar la mano de obra”, detalló sin aclarar que esos precios se pagan pero primero hay que rogar tener suerte porque la escasez de cubiertas es otro enorme problema del transporte que se podrá analizar en otra nota.