Estrés postraumático, la secuela de los arrollamientos en los maquinistas

 

El maquinista de trenes se encuentra a diario enfrentado a un riesgo poco comprendido por la gente y por la clínica médica: los accidentes y sus vivencias traumáticas. Por esto, el Sindicato de Conductores de Trenes de la República Argentina “La Fraternidad” brinda a los trabajadores –cuenta con 5000 afiliados activos y 8000 pasivos– un servicio de asesoramiento orientado a casos de estrés postraumático, es decir, las secuelas psicológicas que dejan los arrollamientos en los conductores, según lo detalla un informe del matutino Tiempo Argentino.

Las tareas de asesoramiento son llevadas adelante por la doctora María Teresa Paz Köhler, quien se desempeña como médica legista del Sindicato La Fraternidad. Esta profesional tiene una vasta trayectoria como médica del trabajo, médica auditora y docente colaboradora de postgrado de la cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Buenos Aires y es autora junto a la doctora Ester Norma Martín del libro Verdugos inocentes. Estrés postraumático en conductores de trenes.

“La Fraternidad –dice la Doctora Paz Köhler– fue la que presentó el primer caso de estrés postraumático de un conductor.Este caso data de 2007 y es de un trabajador que se retira en el año 2009, y la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART) consideró que debía apelar el veredicto porque estimaba que no era una enfermedad profesional lo que sufría el conductor”.

Horacio Caminos, secretario de Prensa del sindicato, explica cómo nace esta iniciativa: “En la década del noventa surge esta necesidad, porque notamos que la cantidad de accidentes en los ferrocarriles comenzó a tener un crecimiento de carácter exponencial. Estimábamos que era a raíz de la crisis social y económica que vivió el país. Lo cierto es que los que mataban a las personas eran nuestros compañeros”.

El sindicato se reunió con profesionales en la materia: “Empezamos a hacer un estudio donde nos encontramos permanentemente con enfrentamientos con la dirigencia empresarial y la del gobierno menemista”, dice Caminos.

En el año 2000 se comenzó a trabajar con más fuerza, ya que se abría un espacio en el Ministerio de Trabajo para tratar la problemática.

“En ese año –explica Caminos– se constituyó una comisión de seguridad e higiene y a través de ella conseguimos en 2002 una resolución donde se reconoció el estrés postraumático como uno de los factores fundamentales en los cuales la gente que está asistiendo a hechos de violencia de forma reiterada pueden padecerlo.”
El sindicato realizó un documental con los trabajadores y con profesionales donde se puede observar la gravedad de lo que sucede en la Argentina en materia de accidentes.

“En rutas asfaltadas mueren 22 personas por día –explica el dirigente–, en el ferrocarril dos o tres a diario, y quienes asisten a estos eventos tienen consecuencias traumáticas para la salud futura. Nuestros compañeros terminan su vida laboral de 30 años de trabajo con un promedio, sólo local, de 25 a 30 muertes cada uno de ellos.” Una de las mayores dificultades que presentaban los conductores, luego de un accidente, era hablar sobre estas experiencias: “Durante muchísimos años –reflexiona Caminos– los maquinistas trataban de evitar hablar de los hechos, pero cuando logramos vencer esa barrera cultural de no exteriorizar lo ocurrido, empezaron a abrirse nuestros compañeros”.